Los que por alguna razón leen

miércoles, 17 de agosto de 2011

Recuerdo número 1. Culpables

Esta es una foto que me saque con don Vicente Huidobro. Un Gran Poeta Chileno.


Hola, la verdad es que: si bien, eh escrito bastante esta última semana, no tengo las ganas necesarias de poder colgar algo nuevo. Para eso debe haber la  necesidad del verdadero deseo de compartir eso que sale desde lo mas profundo de nuestro corazón. Sin importar que esto sea auto biográfico o inspirado en situaciones o vivencias ajenas. Cuando esas vivencias se introducen en nuestro corazón, ya se hacen parte de nuestro sentir.
Hoy no les traigo un nuevo sentir, no siento el deseo de mi corazón compartir.


Sólo les dejaré el recuerdo de un poema que escribí hace mucho tiempo.


Saludos Y gracias a todos y a todas.
Cristofer Valenzuela Donoso.




Culpables


Las cosas ya no marchan…
Ganas… ¡…ya no tengo!
Sólo déjame solo
Y si tú quieres, cuando se me pase…
…seguiremos juntos nuestro camino

¿Qué si para entonces ya no quieres?
- entonces la culpa es mía...
Y si ya no vuelve a mí el deseo de tenerte:
¡La responsabilidad es tuya!

De una u otra forma
Somos responsables: de la  pena,
De las alegrías, de nuestras vidas ajenas,
De que la monotonía se mezclara
Y cambiara, su horma,  nuestro amor.

Frías noches de calor, soportamos.
Se aleja el invierno y mi corazón se lleva.

Las cosas ya no marchan.
¡Ganas ya no tengo!
Fuerzas no me quedan…
¡…Para cargar con el peso de la culpa!

Culpa que desgasta,
Culpa que devasta,
Culpa que trastorna,
Culpa nefasta.

Fuerzas, no te quedan,
Ganas ya no tienes.
Las cosas ya no marchan.
Sólo te dejaré sola
Y si lo deseo, cuando se te pase
Seguiremos juntos nuestro camino.

Propenso estoy a perderte por siempre.
A no volver a disfrutar
De un amanecer en tu frente.

Se desvaneció el aroma del deseo,
Pesan las caricias
Y la lengua tiene un filo penetrante;
Punza el corazón y mi alma mancha
De muerte mi espíritu.

Ahora ya estoy seco
Como araña embalsamada
Detrás de un cuadro lleno de polvo.
Cuyo soplido del viento la arranca,
La deja a la deriva, revoloteando, sin destino.
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